miércoles, 18 de enero de 2012

Amenaza a la comunidad bloguera y toda la red.


Desde hace unos meses se viene oyendo sobre una ley nueva que se aplicaría a la red estamos hablando de la ley SOPA (Stop Online Piracy Act), un proyecto de ley presentado en octubre del 2011 que tiene como objetivo combatir la descarga ilegal de contenidos con derechos de autor subidos a la red (en teoría).
Es decir, todas tus series favoritas, las cuales bajas a tu computadora o simplemente ves en línea a través de algún sitio en Internet, incluyendo música y libros electrónicos principalmente, serán sacadas de la red junto con un bloqueo de la web que las aloja.
Quiero exponer unos cuantos puntos de vista respecto a este el primer día de “Huelga virtual” contra le ley SOPA (Stop Online Piracy Act), porque esta ley también afecta a la comunidad científica. Por razones y enlaces que expondré a continuación, respondiendo también algunas preguntas que se están haciendo recurrentemente en la web.
¿Solo por las descargas ilegales debería preocuparme la ley SOPA?
En realidad no, ese solo es la parte más superficial del tema. Lo realmente importante son todos los sitios que se pueden bloquear por el tema del copyright que afectarán la base de Internet, la conexión global y comunicación. Aquí tres importantes razones:
- Menos iniciativas en la red: Al tener a vigilantes SOPA en Internet, muchos ‘startups’ o proyectos no recibirían el apoyo financiero de cualquier tipo de inversión por el temor a ser bloqueados en cualquier momento, lo cual derivaría en la pérdida de capital, tiempo y oportunidades a los emprendedores.
- Adiós a Facebook, Twitter y redes sociales: Como la ley SOPA tiene la facultad de bloquear cualquier tipo de contenido con copyright subido por usuarios o propietarios del sitio, todas las webs basadas en comunidades y con muchísimo contenido subido por millones, sufriría el bloqueo porque sería inevitable que se alojara contenido con copyright. En otras palabras, se van las redes sociales, se va la comunicación rápida y eficiente (en otros casos simplemente la anularía por ser la única vía) con seres queridos, amigos lejanos e incluso contactos profesionales.
- Atenta contra la libertad de expresión: Digamos que un reportero ciudadano sube un video a Youtube informando sobre algún tema noticioso o, alguien decide subir contenido periodístico de algún lugar lejano para conocer sobre algún hecho terrible, podría ser bloqueado.
Si un periodista escribe un artículo que, a pesar de no infringir derechos de autor, enlaza a un video de Youtube o algún sitio web que no es bien visto por SOPA, también sería bloqueado. Los medios tendrían que someterse a una autocensura para evitar problemas, el periodismo ciudadano chocaría contra un muro.
¿Cómo me afecta esto como psicólogo?
Si bien es cierto hablar sobre una ley de derechos de autor puede relacionarlo  generalmente con música, marcas comerciales, productos, etc. Pero estos derechos de autor “extremistas” que propone la ley SOPA también afecta a los libros que estén colgados en internet (libros que descargamos por cuestiones económicas, ahorro de tiempo y principalmente informarnos, no permitirán mención de textos en la web (lo cual puede afectar nuestro participación activa en la web, pudiendo cerrar blogs, foros, etc.).
Pero esto solo afecta a Estados Unidos, ¿no?
Sí y no. El tema es que gran parte de los sitios web en Internet están alojados en Estados Unidos y cuentan con dominios allí, lo cual los hace sujetos de esta ley. En nuestro país el tema no sería muy diferente por al siguiente razón.
“(…) el Perú viene negociando el famoso Trans Pacífic Partnership Agreement (TPPA) que abarca también un capítulo dedicado a los derechos de autor en Internet con una lógica similar a SOPA y PIPA. Siendo Estados Unidos el principal promotor de TLCs y de tratados plurilaterales como el TPPA es muy probable que si se logran aprobar SOPA y PIPA estas influyan en, tanto la implementación del TLC como la negociación del TPPA. Ajustes más, ajustes menos, si ya importamos la DMCA ¿por qué no SOPA y PIPA?”, según dice el abogado especialista en derecho de las telecomunicaciones Oscar Montezu. 
A continuación dejare una serie de enlaces y links de videos para que puedan informarse de una manera más interactiva y breve.





Ahora paso a dejar la pagina que esta reunión firmas para presentarla antes del 24 de Enero del presente año. Los invito a inscribirse y ayudar a frenar esta lay que solo promueve la dictadura de la ley y la limitación cultural.

INTRODUCCIÓN A LA EVALUACIÓN PSICOLÓGICA


El interés por analizar, predecir y explicar la conducta humana es, probablemente, tan antiguo como el hombre mismo. Civilizaciones primitivas nos han dejado muestras de ellos: Sumerios, babilónicos, egipcios, griegos, todos ellos elebaoraron técnicas, a veces rudimentarias, a veces más depuradas, para conseguir estos objetivos evaluadores. La hepatoscopia, la quiromancia, la astrología, la humorologia, son ejemplos de estas técnicas antecesoras de lo que hoy denominamos “evaluación psicológica”.
Ya en la antigüedad se empezaba a vislumbrar el dilema que continúa vigente hoy en dia cuando intentamos analizar la conducta humana con finalidades predictivas, explicativas o modificadoras: ¿qué o quién determina la conducta, quién la controla? Para algunos autores la causa estaba en el exterior del organismo. Ejemplo paradigmático de esta creencia  es la astrología. Que sostiene que la disposición de los astros en el momento del nacimiento determina y explica buena parte de nuestro comportamiento actual y futuro. Otros pensadores, por el contrario, situaban el origen del comportamiento en el propio individuo, como los humorologos, para quienes la composición o predominancia de ciertos fluidos corporales podía determinar ciertos tipos de comportamiento. 




En todo caso, ya sea endógena o exógena la base del comportamiento, puede verse que todas estas fuentes antiguas abogaban por el determinismo de la conducta: una serie de factores ajenos a la voluntad del ser humano le están marcando su presente y su futuro. De hecho, puede considerarse que estas creencias ancestrales son un reflejo de la creencia fuertemente arraigada en el ser humano de que nuestra vida esta pre-escrita en algún texto oculto, elaborado por algún enigmático escritor. Conocerla de antemano es una de nuestras metas más preciadas de ello es el resurgir con fuerza de adivinos, videntes, tarotistas y mediadores. Las cosas, en ciertos aspectos, no han cambiado excesivamente hoy en día si las comparamos con la antigüedad. Los grandes paradigmas explicativos de la conducta humana pueden reducirse prácticamente a dos: aquellos que enfatizan el ambiente como factor determinante de la conducta y aquellos otros que hacen hincapié en variables del propio organismo, genéticas o constitucionales. En ambos hay implícito cierto determinismo, ya que la persona, por el momento, no puede elegir sus genes y, excepto ocasiones las fuerzas del entorno se le imponen. Con todo, a diferencia de las creencias míticas antes esbozadas, hoy día la tendencia es conceder al ser humano un mayor poder de autorregulación y cambio de su propia conducta.

El tema que nos ocupa a nosotros como psicólogos es más complejo de lo que pudiera parecer a primera vista, justamente por estas distintas concepciones que existen sobre la persona y sus acciones. Si bien todo psicólogo estaría de acuerdo en aceptar que el objetivo de la evaluación psicológica es el análisis del comportamiento humano que se da en un contexto determinado, la controversia aparece cuando se intentan aislar las variables que controlan o elicitan dicho comportamiento, cristalizando en diferentes escuelas, modelos o paradigmas que enfatizan ciertos aspectos sobre otros.

Así pues, lo que caracteriza el “análisis del comportamiento humano” es precisamente su multidimensionalidad (lo cual genera una “tarea de encrucijada”). En efecto, la tarea fundamental de nuestra disciplina consiste en la integración simultánea de numerosos datos de índole diversa, provenientes de distintas áreas de la psicología e, incluso, de otros ámbitos de las ciencias sociales. Los ejes referenciales que pueden definir a un sujeto, o a su conducta, en un momento dado son numerosos; por ejemplo, puede definirse en función de su grado y adecuación de desarrollo; en base a sus características neuropsicologícas; en relación a su desempeño académicos; según su nivel de adaptación personal y social, etc. De hecho, la lista podría ser interminable, pero todas estas coordenadas definen a un sujeto en un momento y situación dados. En este sentido la evaluación psicológica es una  “materia de encrucijada” que, al igual que otras ciencias, precisa de un bagaje de conocimientos pluridisciplinar. A primera vista puede `parecer que todos estos ejes son igualmente relevantes para ubicar adecuadamente a cada sujeto, grupo, conducta o ambiente, pero en la práctica no es así. Anteriormente hemos insinuado que en parte, la dificultad para hallar definición única de evaluación psicológica proviene del énfasis que puede darse a diversos aspectos, en función de los objetivos de medida y de las opciones teóricas asumidas.
Es justamente la pluridisciplinariedad, necesaria  para atender y relacionar entre si la multiplicidad de ejes de referencia que conforman un determinado comportamiento, lo que convierte a la evaluación psicológica en una disciplina de gran riqueza y de fuertes discrepancias, según se haga recaer el acento de análisis de uno u otro de estos ejes de detrimento de los demás. En la práctica no parece posible una evaluación que los atienda a todos y, en muchos casos, la afiliación teórica del psicólogo evaluador limita a priori las variables que selección y las que obvia como irrelevantes, lo que en ocasiones puede empobrecer la evaluación.
En consecuencia, nuestra tarea evaluadora puede conllevar sesgos importantes tanto conceptuales como procedimentales. (Kirchner, 1989).